La Batalla de El Alamein constituyó el punto de inflexión en la campaña de África del Norte durante la II Guerra Mundial, a partir de la cual los Aliados alcanzaron la ventaja definitiva sobre las fuerzas alemanas. Para ese momento las fuerzas del Eje habían sido detenidas por los británicos en El Alamein y el General Bernard Montgomery había tomado el mando del VIII Ejercito Británico en agosto de 1942, sustituyendo al General Claude Auchinleck.

La victoria que las fuerzas aliadas obtuvieron sobre los alemanes acabó con los planes de estos de conquistar Egipto, en aquella época bajo el dominio británico, lo cual le hubiera permitido controlar el Canal de Suez y los campos petroleros del Medio Oriente, lo cual hubiese sido fatal para los Aliados. A partir de este momento, los alemanes tuvieron que retirarse a través de la costa norte de África, bajo el constante acoso de los británicos, los cuales finalmente lograron atrapar a muchos soldados enemigos en Túnez, si bien un importante contingente de fuerzas del Eje lograron huir a Sicilia.

Antecedentes de la Batalla:

Para mediados de 1942, las fuerzas de Rommel habían producido serias derrotas a las fuerzas Aliadas en Gazala, lo que les permitió acercarse cada vez más a Egipto. Para ese entonces solamente el VIII Ejercito Británico protegía las regiones subyacentes al Canal de Suez. A pesar de esto, la situación de las fuerzas de Rommel era sumamente difícil, ya que no le llegaban refuerzos de ningún tipo y sus líneas de suministros estaban muy extendidas. En cambio los aliados recibían soldados frescos de Nueva Zelanda y Australia que relevaban a muchas de las extenuadas tropas inglesas y de la India. Sabiendo que el tiempo estaba en su contra y decidiendo que debía actuar antes de que los aliados actuaran usando a su favor la superioridad numérica que estaban acumulando, Rommel decidió continuar su ataque contra los ingleses, a pesar de que sus ejércitos aun no se habían recuperado de la última batalla. Los británicos por su lado se habían movilizado al pueblo de El Alamein, debido a la presencia 60 kilómetros al sur de la depresión de Quattara, la cual era un punto bastante útil para detener a las fuerzas alemanas en caso de que éstas atacaran. Para el mes de julio, los Aliados habían logrado detener a Rommel, que tuvo que detenerse y reorganizar sus tropas.

Rommel decidió reiniciar su ataque el 30 de agosto de 1942 en la Batalla de Alam Halfa, durante la cual no obtuvo buenos resultados, sus fuerzas no lograron penetrar la línea defensiva de los británicos y fueron derrotadas. Ya para ese entonces Bernard Montgomery había tomado el mando del VIII Ejercito y se estaba preparando para realizar el contraataque. El planeamiento de la operación le tomó 6 semanas y cuando efectuó el ataque, tenía una ventaja a su favor de 2 a 1, lo que representaba un serio problema para Rommel, el cual sin embargo contaba con el ingenio para solucionar estas situaciones.

Planeamiento del Contraataque Aliado:

Los planes de Montgomery se centraban inicialmente en el cruce a través de dos corredores de varios campos minados ubicados en el norte. De esta manera los vehículos acorazados ingleses avanzarían a través de esos corredores para entablar batalla con los blindados alemanes. Al mismo tiempo los ingleses lanzarían ataques en el sur a modo de distracción, con el fin de que Rommel enviara refuerzos. De esta manera se esperaba que la batalla durara 12 días, dividida en tres etapas, la ruptura, la batalla y la ruptura final. Antes de iniciar el ataque definitivo, las tropas británicas efectuaron una serie de ataques pequeños durante los meses anteriores con el fin de engañar a los alemanes, tratando de hacerles creer que las fuerzas aliadas tenían una distribución en el frente, distinta a la que tenían en realidad. Estas acciones de engaño fueron conocidas como Operación Bertram. Los ingleses incluso llegaron a construir una tubería falsa con el fin de hacer creer a Rommel que el ataque se efectuaría después de lo planeado y más al sur. Incluso fueron colocadas carrocerías de tanques fabricadas de madera sobre jeeps los cuales se movilizaron al sur para completar el engaño. Los tanques reales ubicados al norte se disfrazaron de camiones de suministro.

Las fuerzas de Rommel por su parte, como medida defensiva formaron dos líneas defensivas nombradas como la Línea Oxalic y la Línea Pierson. En esas líneas y entre ellas, los alemanes colocaron alrededor de 500.000 minas, la mayoría de ellas antitanque. Estos campos minados los nombró Rommel Jardines del Diablo y tenían forma de herradura para contribuir a encerrar a los tanques ingleses.

Planeamiento Defensivo de Los Alemanes:

Después de su fracaso en la Batalla de Alam Halfa, las fuerzas de Rommel estaban escasas de suministros y sumamente exhaustas, sabiendo que su única oportunidad para seguir luchando y subsistir, era mediante la captura de recursos aliados. Para el mes de agosto, Rommel contaba con ventaja en cuanto cantidad de soldados y de vehículos blindados, sin embargo la situación revirtió en su contra con el envió de tropas de la India y Australia que vinieron a revitalizar las cansadas tropas inglesas. Además de esto, los Estados Unidos enviaron unos 300 tanques M4 Sherman lo que inclinó la balanza a favor de Montgomery. Rommel por su parte solicitó con urgencia refuerzos al Alto Mando Alemán, sin embargo éste estaba destinando la mayor parte de sus recursos en el Frente Oriental.

Rommel sabía que otra vez tenía el tiempo en su contra ya que la ofensiva de los Aliados se reforzaba cada día más con refuerzos frescos. Por esto enfocó sus esperanzas en las tropas alemanas que peleaban en la Batalla de Stalingrado, ya que una victoria rápida de éstas, les permitiría cruzar aceleradamente el Cáucaso llegando hasta el actual Irán, lo que obligaría a los ejércitos de los Aliados a pelear en dos frentes, uno en Egipto y Libia y el otro en el Oriente Medio, lo cual aliviaría la presión sobre el las fuerzas de Rommel. Sin embargo ésta esperanza se desvaneció con la desastrosa derrota del ejército alemán en la Batalla de Stalingrado.